La Biblia ¿Palabra de Dios o
relato humano?
1 Al abrir la Biblia para leerla o estudiarla, tal vez te preguntes o te hayas preguntado en el pasado
¿Cómo puedo estar seguro de que es la palabra de Dios?
Este proceder no es del
todo equivocado, puesto que uno debe estar dispuesto a hacerse preguntas y a
indagar con la mente abierta, con la intención de conocer lo que realmente se
escribió en las Escrituras. Esta es ante Dios, una actitud correcta que nos
aleja de la ignorancia, la manipulación y el fanatismo, y en armonía con esto,
Lucas escribe en los Hechos de los Apóstoles: “...los hermanos (de Tesalónica) enviaron a Pablo y Silas
hacia Berea, y cuando llegaron allá, fueron a la sinagoga de los judíos; estos
eran de disposición más noble que los de Tesalónica y aceptaron la palabra
de todo corazón, mientras examinaban diariamente las Escrituras para ver
si las cosas eran así”. (Hechos 17:10-11)
2 El apologista cristiano
Tertuliano (Cartago, 150-230), en su libro Apologeticum capítulo 1, párrafo 2,
dice defendiendo el cristianismo contra los ataques de los incrédulos: “La verdad… vive
extranjera sobre la tierra” y aquellos que “sin haberla escuchado, la condenan, además del
desprecio por su injusto proceder, atraerán la sospecha de nutrir preconceptos,
por no querer oír aquello que después de escuchar, no podrían condenar”.
Y es que las Escrituras
están abiertas a cualquier pregunta que un estudioso sincero pueda hacerse; sin
embargo su actitud debe ser la de buscar la verdad y no la de
defender sus propias ideas, y para buscar la verdad en las Escrituras, es
necesario estar dispuesto a investigar, asegurarse de todas las cosas y si es
necesario, a cambiar de punto de vista.
3 Es cierto que en las
Escrituras pueden hallarse cosas que pueden parecer contradictorias o difíciles
de entender, sin embargo existe una gran diferencia entre contradicciones
reales y contradicciones aparentes; ahora bien, las primeras nunca se han
hallado, mientras que las otras, siendo solo aparentes, tienden a desaparecer a
la luz de un estudio más profundo del pasaje en cuestión. Una objeción común a la Biblia entre los que no quieren realmente conocerla, es la de que está llena de
contradicciones y por este motivo no puede ser la palabra de Dios.
4 Analizaremos pues
ahora, las 5 aparentes contradicciones o equivocaciones más utilizadas para
desacreditarla:
1ª Los seis días de la
creación sobre la tierra
2ª Los insectos de
cuatro patas
3ª El conejo y la
liebre que rumian
4ª El día más largo de
Josué
5ª Jacob y la genética
5 1ª. Con respecto a los seis
días creativos, leemos en Génesis 1:1-5: “En el principio creó Dios los cielos y la
tierra.
La tierra, indefinida y yerma, era un océano envuelto en oscuridad, pero el
espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas. Entonces dijo Dios:
‘Hágase luz’ y hubo luz. Vio Dios cuan bueno era y dividió luz y oscuridad,
llamando día a la luz y noche a la oscuridad.
Y anocheció y amaneció. Día primero”.
6 Examinemos ante todo el
primer versículo: ‘En el principio creó Dios los cielos y la tierra’. Esta declaración
establece clara y sencillamente que el universo material, planeta tierra
comprendido, fue creado en un principio, hace tal vez muchos miles o
millones de años, seguramente mucho tiempo antes de que comenzasen
los seis días en los que Dios preparó la tierra y la llenó de vida.
7 Pero ¿Duraron realmente
de 24 horas los días de preparación y de creación?
Algunos, cómo Gerhard
von Rad, conocido exegeta del Antiguo Testamento, piensan que sí fueron
períodos de 24 horas, y afirma en su libro “Génesis: Un Comentario”, editado en Filadelfia
en 1972, página 65: “Los siete días tienen sin duda alguna, que ser entendidos cómo
días reales y cómo un intervalo de tiempo único e irrepetible en el mundo”. Y esta es también la
opinión de muchos de los teólogos de las diversas confesiones de la Cristiandad.
.
8 Las reacciones que esta
interpretación provoca son múltiples, una de ellas es la del biólogo molecular
Francis Collins, Director del Instituto Nacional para la Investigación del Genoma Humano (National Human Genome Research Institute), él opina que esta
interpretación “...ha dañado la imagen de la fe ante las personas pensantes, más
que cualquier otra cosa en la historia moderna”. Sin embargo, antes de cualquier
interpretación, y muy especialmente en las Escrituras, es necesario conocer a
fondo el sentido de lo que está escrito, y este exigencia requiere llevar a
cabo un estudio semántico.
En el estudio
lingüístico, la semántica se ocupa del significado preciso de las expresiones,
y en este caso es particularmente importante, por el hecho de que el término
hebraico yom asume una gran variedad
de significados, que incluyen además del de día de 24 horas, otros cómo
los de período, tiempo, vida, etc.
9 En los capítulos 1 y 2
de Génesis encontramos ejemplos. Así, en Génesis 1:5 leemos: “...llamando día a la luz y noche a la oscuridad”; aquí el término hebraico yom indica un tiempo que
varía según la latitud y que tiene a la altura del ecuador, una duración de
doce horas. Por otro lado, Génesis 2:4 dice: “Así es cómo fueron generados los cielos y
la tierra en el día de su creación, cuando fueron formados por Yahúh Dios”, y aquí el término yom designa todo el período
de la creación material, o sea, el de la creación del universo junto al de los
6 tiempos o días de la preparación de la tierra y creación de la vida.
Ahora bien, en Génesis
1:5, 8, 3, 9, 23, 31, se habla de seis ciclos o períodos siempre iguales y la
palabra yom va precedida por la
declaración textual: “Y fue tarde y fue mañana. Día 1º... 2º... 3º…” etc. Hay que subrayar
que la declaración ‘y fue tarde y fue mañana’, indica el paso de la oscuridad a la luz; por
este motivo no se refiere aquí al transcurso de una noche y un día literales,
si no al período de la gestación y del nacimiento de un designio, que cómo
cualquier ser vivo, tiene un inicio oscuro y un desarrollo oculto, hasta poder
contemplarse expuesto a la luz.
10 Estos períodos de
creación tuvieron seguramente una duración establecida, y en este caso el
término yom haría referencia a
ciclos o períodos de mil años, puesto que el apóstol Pedro escribe en su
segunda carta: “...hay algo que no debéis perder de vista hermanos, y es que para
el SEÑOR, un día es como mil años y mil años solamente como un día”. (2Pedro 3:8) También las palabras
que Dios dirige a Adán en Génesis 2:17, apoyan este razonamiento, ya que le
dice: “…no
debes comer el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, porque en el día en que lo comas,
muriendo, morirás”. Y en armonía con esto, en Génesis 5:5 leemos: “… Todos los días de la
vida de Adán fueron novecientos treinta años, y murió”, de modo que Adán no
supero el séptimo día de mil años y murió antes de que terminase, cómo Dios
había predicho.
11 2ª. Concluido este
argumento, vamos a analizar el presunto error de Levítico 11:20 y 23, con
respecto a los insectos de 4 patas.
El versículo en cuestión
dice: “Cualquier
otro insecto alado a cuatro patas, será para vosotros detestable...” Pues bien, los críticos
de la Biblia emplean estas palabras para desacreditar, tanto a la Biblia cómo al Creador.
Así, un tal Emeric,
escribe: “Levítico 11:23 dice lo siguiente: ‘Todo insecto alado que TENGA 4 patas, tendréis
en abominación’. Todos sabemos que, por definición, todos los insectos tienen 6
patas y no sólo 4, como dice erróneamente Dios a Moisés. ¡Así que la Biblia, supuestamente inspirada por un Dios supuestamente "omnisciente" se atreve a
asegurar que hay insectos de 4 patas! Y hablando de patas ¡Qué tremenda metida de
pata de parte del Dios de la Biblia!”
En realidad es el señor
Emeric quien mete la pata a causa de la superficialidad de su comentario, y con
él, todos los que se limitan a leer el versículo 23 sin haber leído un poco
antes el versículo 20, que especifica: “Serán para vosotros detestables todos los
insectos voladores que caminen sobre cuatro patas...”
12 Es cierto que la
mayoría de los insectos tienen seis extremidades, pero también es cierto que
muchos insectos voladores caminan sobre cuatro patas, empleando las dos
extremidades anteriores para otros usos, cómo el de aferrar las presas. Por
ejemplo el Lethocerus, un insecto grande del orden Hemíptera y de la familia
Belostomatidae, es una especie acuática anfibia alada que posee algunos
ejemplares de 15 cm. de longitud, camina sobre cuatro patas y tiene dos
poderosas extremidades anteriores, terminadas en una pinza de gancho curvo que
desde luego no emplea para caminar si no para aferrar sus presas. En algunas
regiones de la China se emplea cómo alimento y dicen que tiene un sabor fuerte,
parecido al del queso roquefort. Pero además del Lethocerus, también caminan
sobre cuatro patas el Hemiptera Gerridae, el Hemiptera Nepidae, la Mantis de tierra y otros muchos insectos.

Lethocerus

Observad las articulaciones, las
extremidades delanteras
no pueden doblarse hacia abajo para
caminar

Es un insecto volador

y también es pescador, las extremidades
delanteras
le sirven para agarrar pequeños peces y
renacuajos

Hemíptera Gerridae

Hemíptera Nepidae

Mantis de tierra
13 3ª. ¿Que decir de que la Biblia considere rumiantes al conejo y a la liebre?
Muchos críticos han
intentado desacreditar la fidelidad de las Escrituras empleando este pasaje.
Tomemos por ejemplo, algo de ‘Foros de la Biblia WEB’: “A muchos teístas no les va a gustar
que cite Levítico 11:5: ’También el conejo porque rumia, pero no tiene pezuña, lo
tendréis por inmundo’. Dicho pasaje de la Biblia dice que el conejo rumia. Señores, los conejos no rumian, los que rumian son los
camellos, las vacas, toros etc. No entiendo”.
Realmente, los
versículos 5 y 6 del capítulo 11 de Levítico, dicen: “...el conejo, que rumia
pero no tiene la pezuña abierta, será para vosotros impuro, y la liebre, que
rumia, pero no tiene la pezuña dividida, será para vosotros impura”. Por otro lado, el
Creador que inspiró al autor del Levítico, sabía que los lepóridos eran
rumiantes, y realmente, desde hace ya bastantes años están clasificados cómo
rumiantes atípicos.
Conejos domésticos

Liebre

14 Ya en 1882, el francés
Morot, observó que en la mañana temprano, los conejos expelen por vía anal, un producto
intestinal predigerido, ingurgitándolo inmediatamente para obtener una
digestión más provechosa y una mayor asimilación de vitamina B1. Así pues, el conejo y la
liebre son mamíferos herbívoros que alcanzan una digestión adecuada, mediante
un proceso de fermentación en la sección intestinal llamada ciego. Son rumiantes
mono-gástricos, lo mismo que el capibara, el elefante o el caballo,
diferenciándose de los bovinos y de los ovinos, que son rumiantes
poli-gástricos. Este es un hecho observado y conocido desde hace más de 100
años, pero hay por lo visto quienes todavía no se han enterado.
15 Ivan T. Sanderson, en
su libro editado en 1955, ‘Mamíferos Vivientes del Mundo’, página 114,
comenta con respecto a la liebre: “Desde nuestro punto de vista, la digestión es
uno de sus hábitos más sorprendentes. No es exclusivo de los lepóridos, liebres
y conejos, sino que también es común entre muchos roedores. Cuando disponen de
alimento tierno en vez del forraje invernal desecado, los animales lo devoran
vorazmente, lo regurgitan semi-digerido alrededor de sus madrigueras y un
momento después vuelven a engullirlo…”
16 En los años 30, un
grupo de científicos británicos observaron detenidamente los hábitos de los
conejos bajo rigurosos controles. Los resultados de su investigación se
publicaron en la obra ‘Expedientes de la Sociedad Zoológica de Londres’ (1940). Escribieron: “A continuación presentamos una breve explicación
del proceso de rumia de la liebre y el conejo: El alimento fresco
que el animal ingiere en el día por primera vez, pasa a través del estómago
hasta el intestino delgado. En el extremo del estómago más cercano al corazón,
se almacenan entre 40 y 50 gr. de bolas de desechos del alimento, que sigue
desde el intestino delgado al ciego (el extremo del intestino grueso) donde
permanece almacenado durante un tiempo. Durante el transcurso del día, las
bolas de desechos van descendiendo hasta el intestino delgado para la digestión
de la proteína de origen bacteriano que contienen, y al llegar al intestino
grueso, pasan de largo el alimento almacenado en el ciego y continúan hasta el
colon, donde se absorbe el exceso de humedad y se forma el estiércol que a continuación
es expulsado. Una vez finalizada esta fase, el alimento que ha sido almacenado
en el intestino ciego entra en el colon y en vez de perder la humedad, llega al
ano en un estado relativamente viscoso, en forma de bolas recubiertas por una
espesa capa de mucosidad que evita su aglutinación... el conejo no lo desecha
si no que vuelve a empezar el proceso llevándose el alimento a la boca y
almacenándolo luego en el lado del estómago más próximo al corazón, hasta la
siguiente ingestión de alimento. De este modo se completa el ciclo y casi todo
el alimento pasa una segunda vez a través del aparato digestivo”.

17 Waldo L. Schmitt, jefe
del Departamento de Zoología del Instituto Smithsoniano de Washington D.C.,
comentó lo siguiente acerca de estos descubrimientos: “No parece haber razón
para cuestionar la exactitud de los informes de los diversos investigadores que
han llegado a la conclusión de que los conejos almacenan en el intestino ciego
alimento semidigerido que vuelven a engullir más tarde, de modo que pasa a
través del aparato digestivo por segunda vez”. Y observa que este hecho justificaba “el descomunal tamaño
del intestino ciego de los conejos, si se compara con el de casi todos los
demás mamíferos”.
18 También François
Bourlière escribe en la página 41 de su libro ‘La Historia Natural de los Mamíferos’ (1964): "El hábito de pasar el alimento dos veces
por el intestino en lugar de solo una, parece ser un fenómeno común entre los
conejos y las liebres. Por lo general, los conejos domésticos comen y tragan
sin masticar lo que excretan durante la noche, que constituye por la mañana,
aproximadamente la mitad del contenido del estómago. En el caso del conejo
silvestre este proceso tiene lugar dos veces cada día, y se informa que la
liebre común tiene el mismo hábito".
19 4ª. Analicemos ahora uno
de los relatos más discutidos del Libro de Josué.
El pasaje en cuestión se
encuentra en Josué 10:12-14 y dice: “Entonces dijo Josué a Yahúh, en el
día en que Yahúh entregó al amorreo ante los hijos de Israel: “Detente, sol,
en Gabaón y tú, luna, en el valle de Ayalón”. Y el sol se detuvo y se
paró la
luna hasta que el pueblo se impuso a la nación de sus enemigos ¿Acaso no
está escrito en el libre de Yaser? Entonces el sol se paró en medio del
cielo y no se apresuró cómo todo un día, en ponerse. Pero ni antes ni
después, ha habido un día cómo aquel en el que Yahúh escuchase a la voz de un
hombre, pues Yahúh combatía para Israel”.
20 En el siglo XIV, la
iglesia Católica asumía la concepción ptolomeica de que la tierra era el centro
del universo y el sol y las estrellas giraban en torno a ella, de modo que
amparándose en una interpretación errónea de este pasaje, decretó oficialmente
la condena de Galileo Galilei y de las doctrinas copernicanas, precisando: “Las doctrinas
copernicanas son incompatibles con algunas de las afirmaciones de la Biblia. Copérnico
propugna el heliocentrismo (el hecho de que la tierra gira entorno al sol) pero
la Biblia dice que Josué ordenó pararse al sol (el sol debía por tanto estar
en movimiento y no inmóvil, cómo decía Copérnico) Esto, junto con otras
afirmaciones, hace incompatible el cristianismo con la doctrina de
Copérnico entendida en términos físicos”. Pero ¿No se dice también hoy, que el
sol sale a las … y se pone a las …? Y el que lo dice no sostiene que el sol
gire en torno a la tierra. Con las palabras ‘el sol se paró en medio del cielo’ se alude solamente al
movimiento aparente del sol durante el día.
21 Años después y tras la
demostración científica de que la tierra gira alrededor del sol, la iglesia
abandonó el concepto ptolomeico y cambió su postura. Ahora, la página de
Internet de las hermanas Paulinas, dice así: “En el capítulo 10:12-13, Josué ordena
al sol que se pare, un dato en contradicción con la ciencia que afirma que es
la tierra la que gira alrededor del sol. Estos ejemplos nos hacen comprender que el
autor sacro no pretende relatar la crónica de los hechos, si no que idealiza
el pasado, para dirigir al pueblo exiliado palabras de coraje y de
confianza en Dios, que no viene a menos de sus promesas.
Esta explicación es una
muestra de que la falta de fe en las Escrituras no solo es privativa de
agnósticos y ateos.
22 Este pasaje bíblico
relata verdaderamente un suceso real. Pero ¿Cómo pudo algo así llegar a
suceder?
Los fenómenos que la
suspensión la rotación de la tierra y de la luna provocarían, serían realmente
terribles. En la zona del ecuador, la tierra gira a una velocidad tangencial
de 464 m./s. o sea 1.670 Km./h. (Circunferencia de la
tierra = a Km. 40076 dividido por 24 horas = 1670 Km. por hora) Y a pesar de que la atmósfera se extiende alrededor de la tierra por 200 Km. el 90% de la masa atmosférica, está concentrada en la parte de contacto con el
suelo llamada troposfera. Esto significa que la interrupción de la
rotación terrestre provocaría, debido a la inercia, el mayor desastre jamás
conocido. Las placas tectónicas que flotan sobre el manto semi-líquido de la
tierra se desplazarían a una velocidad terrible provocando catástrofes
inimaginables, mientras que las ondas gravitacionales generadas, crearían una
descompensación en todo el sistema solar. Ciertamente Dios puede controlar todo
esto, pero la realidad es que Dios no actúa en contra de las leyes universales
establecidas por él.
23 Entonces ¿Cómo pudieron
el sol y la luna detener su movimiento sin que la tierra se detuviese? Los
hallazgos científicos pueden darnos respuestas satisfactorias de cómo a través
de su control del universo, Dios podría haber dado lugar a aquel extraordinario
acontecimiento. He aquí dos hipótesis científicamente plausibles, la del reflejo de la luz y la de la curvatura del espacio.
24 El reflejo de la Luz: Durante la guerra del
Vietnam y la presidencia de Johnson, los Estados Unidos elaboraron, con el
nombre de Proyecto Moonshine, un plan para iluminar el campo de batalla por
medio de espejos espaciales. Y hace algunos años, también los rusos consideraron
la idea de crear soles artificiales. Esto sucedió en febrero de 1993, dentro
del proyecto llamado "Znamya" (espejo).

25 La idea era colocar un
gigantesco espejo en el espacio, para reflejar luz solar sobre las inmensas
regiones rusas que permanecen durante meses bajo la oscuridad polar. Para esto
se acopló un espejo de 25 metros de diámetro, a un carguero Progress que
abastecía a la estación MIR. Durante su regreso a la Tierra, el satélite desplegó una "vela espacial" gigante con el fin de que
reflejase luz solar sobre algunas poblaciones Siberianas, puesto que el espejo
estaba diseñado para iluminar un área de hasta 5 kilómetros de diámetro; sin embargo, un error técnico provocó el fracaso del proyecto.

26 En febrero de 1999 se
hizo un nuevo intento, pero el espejo no se abrió porque chocó con una de las
antenas del carguero. Pero a pesar de estos fracasos, una empresa rusa está
desarrollando un proyecto de enormes espejos de hasta 200 metros de diámetro, y estos espejos, colocados en una órbita geo-estacionaria, podrían iluminar
zonas Siberianas tan extensas cómo una ciudad entera, sin que el sol se
ocultase nunca en ellas. Y si el hombre es capaz de iluminar una zona de la
tierra a través de la refracción solar ¿Qué decir del Creador?
27 Es interesante el
análisis que Baruch Spinoza (1632-1677), un gran filósofo del siglo XVII, hace
de este fenómeno descrito en el libro de Josué; ya que él, sin pensar de
ninguna manera que el sol se hubiese realmente detenido, consideraba posible
aquel suceso cómo resultado de un fenómeno de refracción, causado por unas
particulares condiciones atmosféricas.
28 La curvatura del
espacio: En 1915, Einstein llegó a la conclusión de que la luz es
desviada por los campos gravitacionales. Cuando la luz pasa cerca de una
gran masa cómo la del sol, sufre una desviación por causa de la curvatura del
espacio-tiempo. Esta desviación se ha verificado fotografiando una zona de la
región celeste en la inmediata proximidad del sol, durante un eclipse total, y
tomando meses más tarde, otras fotografías de la misma zona cuando el sol está
ya lejos de ella. La confrontación de estas fotografías muestra que las
estrellas, de la primera fotografía, que se veían más próximas, parecen en la
segunda, que se hayan alejado entre sí. Este hecho confirma la acción
gravitacional del sol sobre la luz, según los valores contemplados en la teoría
de la relatividad, y fue verificado por primera vez durante el eclipse solar de
1919, en la Isla del Príncipe, junto a la costa africana de Guinea.


29 Dios podía pues crear
una deformación en el espacio-tiempo, que daría lugar al suceso descrito en el
libro de Josué. De modo que considerando las cosas desde un punto de vista
apropiado, tampoco en este caso resultan tan extrañas o imposibles.
30 5ª. Pero ¿Que puede decirse
del presunto error de Génesis 31: 37- 41, en lo que a genética se
refiere?
Leamos: “Jacob tomaba ramas
tiernas de álamo, de almendro y de castaño, y en cada una cortaba trocitos
de corteza para que presentasen peladuras blancas; luego las colocaba junto
a los abrevaderos y canales de agua donde los ovinos acudían a abrevar, para
que cuando las ovejas se acercasen a beber, cuando entrasen en calor las
tuviesen delante, y apareándose frente a ellas, las crías saliesen
listadas, moteadas y manchadas. Además apartaba los corderos, poniendo ante
las ovejas de Labán a todos los manchados y a los de color oscuro; con esto se
hacía sus propios rebaños, que separaba de las ovejas de Labán y en el
momento en que las ovejas más vigorosas entraban en calor, Jacob ponía
las ramas en los abrevaderos, delante de los ovinos, para que se
apareasen ante a ellas.
31 El caso es que el
relato no dice que Dios sugirió a Jacob que lo hiciese así, simplemente explica
lo que a Jacob le parecía efectivo, según el saber popular; por otro lado,
quienes sacan estos versículos de contexto para desacreditar las Escrituras,
muestran simplemente desconocerlas. Es suficiente leer el relato hasta el
capítulo 31, versículos del 10 al 12, donde Jacob dice: “…levanté en un sueño la
vista y vi que los carneros que montaban a las ovejas eran veteados y moteados.
En mi sueño me dijo entonces el ángel de Dios: ‘Jacob’; yo contesté: ‘Heme
aquí’ y él dijo: ‘levanta la vista y mira: todos los carneros que montan a las
ovejas son veteados, moteados y manchados…” El ángel explica a Jacob cómo son realmente las
cosas, o sea, que los corderitos no nacen manchados porque en el momento de
acoplarse, las ovejas miran las peladuras de las ramas, si no porque los machos
que se acoplaban con las ovejas eran todos veteados, moteados y manchados, y
las características escritas en el ADN, el libro de la vida, se
transmiten de padres a hijos.
32 En el Salmo 139:13-16,
David dice dirigiéndose a Dios: “...tú alojaste mis órganos, me anidaste en el
vientre de mi madre ¡Yo te celebro porque es para mí un misterio asombroso!
¡Tus actividades son maravillosas y mi alma bien lo sabe! Mis huesos no te
estuvieron ocultos cuando escondido, fui concebido y desarrollado en una región
profunda; tus ojos veían mi embrión y todas sus partes estaban escritas en
tu libro, en los días en que se formaban y ninguna de ellas existía”. Y podría aún decirse
mucho en cuanto a este argumento, pero queda ya demostrado que a la luz de un
estudio más profundo, cualquier objeción desaparece.
33 Volviendo a la cita de
Tertuliano, realmente “La verdad… vive extranjera sobre la tierra”, y quienes se dedican a
criticar lo que las Escrituras dicen, no deseando profundizar en el estudio de
los argumentos puestos por ellos en discusión, los impugnan tras un examen voluntariamente
superficial, permaneciendo en la ignorancia, pues, cómo dice Tertuliano, no
quieren
“...oír aquello que después de escuchar, no podrían condenar”.
34 Los libros canónicos que
constituyen la Biblia fueron escritos durante un período de aproximadamente,
1.592 años. Dios mismo les dio inicio escribiendo dos tablas con los diez
mandamientos, que entregó a Moisés en el Sinaí, y a partir de entonces, esta
magnífica obra que desvela progresivamente su propósito para la humanidad, fue
completada por 39 escritores bajo la guía de su espíritu. Pablo ratifica esto
cuando escribe: “...toda la Escritura está inspirada por Dios y es útil para
enseñar, para convencer, para corregir, y para educar hacia la rectitud, 17
para que el hombre de Dios sea maduro y esté bien preparado para cualquier obra
buena”. (2Timoteo 3:16-17) Y también Pedro dice: “...debéis saber que ninguna profecía de la Escritura proviene de una interpretación personal, porque ninguna de las profecías vino
nunca por la voluntad del hombre, si no que los hombres hablaron de parte de
Dios impulsados por el espíritu santo”. (2Pedro 1:20-21)
35 Desde que en un
principio, el hombre puso en duda la veracidad de Dios, muchos han dudado de
sus palabras. En contraste con esto, Jesús vindicó durante su ministerio, la
fiabilidad de las Escrituras, refiriéndose continuamente a la Ley y a los profetas. Juan registró estas palabras dirigidas a su Padre, mientras le rogaba
que cuidase de aquellos que habían puesto fe en él: “Yo les he dado tu
Palabra... Santifícalos mediante la verdad: tu palabra es la
verdad”. (Juan 17:14 y 17)
36 La palabra de Dios es
siempre veraz, podemos confiar en su fidelidad y esperar en el cumplimiento de
sus promesas en cuanto al futuro de la humanidad. Cuando Jesús enseño a sus
discípulos a orar, les dijo: “Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los
cielos, sea tu Nombre santificado; venga tu Reino, y sea hecha tu
voluntad en la tierra cómo en el cielo...” (Mateo 6: 9-10) Y ahora que nuestro mundo se ve amenazado por
tantos peligros que hacen incierto el porvenir de la humanidad, se cumplen
también las cosas predichas por Jesús para indicar el tiempo de su regreso y de
la instauración del reino de Dios. Él dirigió entonces estas palabras a quienes
estuviesen esperándole: “Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad
la cabeza porque se acerca vuestra liberación…” y aseguró a sus
seguidores:
“...El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. (Lucas 21:28 y 33) Pues bien, ha llegado
el momento de poner confianza en las promesas de Dios, las promesas eternas
que fueron registradas en las Escrituras mediante sus profetas, para que todos
los hombres pudiesen alcanzar las bendiciones prometidas.