La adoración de Yahúh
es la verdad
1
Refiriéndose a la adoración que los Samaritanos rendían a Dios, Jesús
dijo: “Vosotros adoráis a quien no conocéis;
nosotros adoramos a quien conocemos, porque la redención se origina en
los judíos; pero el tiempo ha llegado y es ahora, en que los
verdaderos adoradores, adorarán al Padre en espíritu y
en verdad, porque a estos busca el Padre como adoradores.
Dios es un espíritu y los que le adoran, tienen que adorarle en
espíritu y en verdad”. Juan 4:22..24 Según estas
palabras ¿Sería razonable creer que Dios contempla con agrado, la
adoración enturbiada por la falsedad? El apóstol Pablo escribe que “la congregación del Dios viviente”, es “columna y soporte de la
verdad”, 1Timoteo 3:15 por esto,
quienes realmente piensan que, sin importar las doctrinas profesadas,
todos los caminos llevan a Dios, deberían comprender que existe la misma
relación entre la verdad y el conocimiento que conduce a la
justificación, que entre la falsedad y la ignorancia que conduce al
error.
2
Dice la Escritura que “lo que para Dios es
simple, está más allá de la sabiduría humana y lo que para Dios
es débil, está más allá del poder humano”, 1Corintios 1:25 y
es cierto que resulta imposible para los hombres, llegar a conocer todas
las cosas relacionadas con Dios, pero aun así, es fundamental que
aquellas cosas que sí pueden llegar a conocer, no sean falsas o
estén confundidas. Refiriéndose a la enseñanza de Cristo, Pablo
escribe a los discípulos: “nosotros que hemos
recibido este ministerio por su misericordia, no perdamos el ánimo. Hagamos
pública la verdad sin falsificar con astucia la Palabra
de Dios, y rechacemos intrigas vergonzosas … Y si la buena
nueva que predicamos permanece aún velada, está velada para aquellos
que están en el camino de la destrucción, para los incrédulos que
tienen la mente ofuscada por el dios de este mundo, de modo que no logren
ver con claridad el resplandor de la gloriosa buena nueva de Cristo,
que es a imagen de Dios”. 2Corintios 4:1..4
3
La adoración verdadera, lejos de conjeturas y teorías humanas, proviene
de la revelación del “Dios veraz”,
Salmo 31:5 del único Dios verdadero, que ha dado a conocer al
hombre a través de sus profetas, sus designios y lo que en el futuro
puede esperarse. La veracidad de esta revelación registrada a través de
los siglos, ha quedado totalmente confirmada mediante la consumación en
el tiempo oportuno, de los acontecimientos que habían sido predichos,
entre los que se encuentran más de trescientas profecías que se refieren
al origen, nacimiento, vida y muerte del Mesías. Además, es también
lógico que si Dios desea de sus adoradores, una adoración espiritual y
fiel a la verdad, haya provisto para ellos una guía que les permita
hacerlo así. Esta guía no obstante, solo tiene sentido para las personas
que sinceramente buscan la verdad, puesto que muestra una clase de
sabiduría que no se adapta ni es aceptable para un “mundo” que cómo dice
el apóstol Juan, “está bajo el poder del Maligno”;
1Juan 5:19 por este motivo escribe Pablo: “Puesto que por medio de su propia filosofía, el mundo no ha llegado
a conocer a Dios, él, en su sabiduría, ha juzgado apropiado salvar a los
que creen por medio de algo que se considera absurdo: las cosas que nosotros
proclamamos”. 1Corintios 1:21
Dios
busca a los adoradores verdaderos
4
Mediante las palabras que fueron registradas en las Escrituras, Dios
convoca a las personas que sinceramente desean adorarle de acuerdo “con la verdad”; es muy significativo que la
compilación de escritos que se conocen como la Biblia, exceda por mucho a
cualquiera otro libro en su disponibilidad, pudiendo encontrarse en mayor
cantidad, en más lenguajes y en más países que cualquier otra publicación
existente. Pero tan poderoso como el testimonio de Dios registrado en las
Escrituras, es el testimonio de Dios ofrecido por la creación. Dice Pablo
que “… lo que puede llegar a conocerse con
respecto a Dios es evidente y él mismo lo pone de manifiesto, ya que
tanto sus cualidades invisibles como su eterna potencia y su
divinidad, se ven con claridad desde la creación del mundo, comprendiéndose
a través de las cosas hechas”. Romanos 1:19..20 Los
inmutables principios que él ha establecido sobre ella, se reflejan en la
similitud estructural y funcional de todo lo creado, que manifiesta sin
embargo, una maravillosa variedad de formas y colores. La Encyclopædia Británica, Edición de
1959, tomo 21, páginas 306, 307, dice: “Los
logros del hombre en la estandarización o el hacer que las cosas se
ajusten a cierta norma o tipo … son insignificantes cuando se comparan
con las normas que exhibe la naturaleza. Las constelaciones, las órbitas
de los planetas, las propiedades y principios inmutables … en los
materiales de la naturaleza, las órbitas de los electrones dentro del
átomo o la estructura de las células, son solo unos cuantos ejemplos del
asombroso patrón que la naturaleza muestra”.
5
Puesto que las normas del Creador son universales y rigen sobre toda su
creación, no hay en el funcionamiento de las cosas creadas la posibilidad
de hipótesis o conjeturas; cada una de ellas sigue la pauta que le ha
sido establecida, es decir, la conducta adecuada a la razón de su
existencia. Esto nos da a entender que también a los que fueron creados a
semejanza de Dios, les había sido asignada desde el principio, una
conducta adecuada a su finalidad, un camino a seguir voluntariamente en
el disfrute de su libre albedrío, para permanecer en condiciones de
disfrutar las beneficiosas disposiciones de su Creador.
No obstante,
los primeros humanos se alejaron de Dios y “por
causa del pecado, la muerte se
extendió a todos los hombres”. Romanos 5:12 A partir de
entonces, Dios trató con la humanidad a través de algunos hombres fieles
y comunicó su palabra por medio de los profetas, que transmitieron
y registraron sus advertencias, sus promesas, su consuelo y las
instrucciones adecuadas a las limitaciones que por herencia, la humanidad
había adquirido. Por esto dice David en uno de sus salmos a Yahúh: “el conjunto de tu palabra es la verdad”, Salmo
119:160 y el apóstol Pablo escribe a los discípulos de Cristo: “toda la Escritura está
inspirada por Dios y es útil para enseñar,
para convencer, para corregir y para educar hacia la
rectitud; para que el hombre de Dios sea maduro y esté bien preparado
para cualquier obra buena”. 2Timoteo 3:16..1
La verdad
que se halla en las Escrituras es histórica, no es
ficción
6
Mientras
las religiones del mundo tuvieron origen en la necesidad de adoración
innata en los hombres y consisten en fabulas y relatos imprecisos,
plasmados y transmitidos por tradición, que están basados en el intelecto
humano o en el desarrollo de algunos conceptos filosóficos, los
acontecimientos descritos en la Biblia son fidedignos y generalmente,
basados en los testimonios de testigos oculares, que sitúan los sucesos
en lugares y tiempos históricos. Los escritos bíblicos fueron registrados
por hombres muy distintos y alejados en el tiempo, algunos de ellos
fueron dirigentes en Israel, como Moisés o Samuel y los reyes David y
Salomón, otros fueron sacerdotes, salmistas o profetas como Isaías,
Jeremías y Daniel, pero hubo también pescadores como el apóstol Juan, un
recaudador de impuestos que fue Mateo, un médico, Lucas y un doctor en la
Ley, Pablo. El hecho de que estos hombres relatasen los sucesos que
habían presenciado o en los que habían participado, y revelasen sus
errores, sus pruebas y sus dificultades, junto a sus temores,
desilusiones, tristezas y gozos, de ninguna manera desmiente que el
mensaje y la inspiración de sus narraciones provenga verdaderamente del
espíritu de Dios, y de hecho, todos ellos lo reconocen como la palabra de
Yahúh. Los escritores de la Biblia se nos presentan así como unos hombres
reales, comisionados para transmitir los mensajes de Dios; la franqueza y
sinceridad de sus relatos, que a pesar de la disparidad de sus vidas y
épocas, están en total armonía, demuestra que son fidedignos, de modo que
debemos considerar la Escritura, no “como si
fuese la palabra de unos hombres, sino como lo que en realidad es,
la Palabra de Dios”. 1Tesalonicenses 2:13
7
El apóstol Pedro ofrece testimonio de la historicidad y la inspiración de
las Escrituras, cuando escribe a los discípulos: “Nosotros no os hemos dado a conocer la venida y las poderosas obras
de nuestro señor Jesús Cristo, mediante historias inventadas, pues fuimos
personalmente testigos oculares de su grandeza cuando recibió el honor y
la gloria de Dios Padre, porque a él se dirigió la voz desde la
gloria majestuosa, diciendo: ‘Este es mi hijo amado, el que yo he
elegido’, y nosotros que estábamos con él en el monte santo, oímos
esta voz que venía del cielo. Aunque tenemos una confirmación más
segura todavía en la palabra profética y haréis bien en prestarle
atención, porque es como una lámpara que brilla en un lugar oscuro
hasta que despunte el día y la luz resplandezca en vuestros
corazones. Pero primero, debéis saber que ninguna profecía de
la Escritura proviene de una interpretación personal, porque ninguna de
las profecías vino nunca por la voluntad del hombre, sino que los
hombres hablaron de parte de Dios, impulsados por espíritu santo”.
2Pedro 1:16..21
8
El mayor testimonio en favor de la Escritura y de la adoración verdadera,
fue el ofrecido por Jesús durante su vida. Defendiendo la pureza en la
adoración de Yahúh, dijo: ”No penséis que he
venido a destruir la Ley o los Profetas. No he venido a destruir sino a cumplir; porque
verdaderamente os digo que hasta que el cielo y la tierra pasen, absolutamente
no pasarán ni una jota o una tilde de la Ley, hasta cuando
todas las cosas se hayan cumplido. Por eso, cualquiera que quiebre
uno de estos mandatos más pequeños y lo enseñe así a los hombres,
será llamado mínimo en el reino de los cielos, mientras que aquel que
los practique y los enseñe ¡Este es el que será
llamado grande en el reino de los cielos!”. Mateo 5:17..19
Este Hijo de Dios reivindicó el nombre de su Padre, que los judíos ya no
se atrevían a pronunciar, y lo que este representa como parte fundamental
del testimonio de la verdad, y le oró así: “He
manifestado tu Nombre a los hombres que tú me has dado tomándolos del
mundo, eran tuyos y me los has dado,
y ellos han guardado tu palabra. Ahora han comprendido que
todas cuantas cosas que me has dado, provienen de ti, porque les
he entregado las palabras que tú me has dado y ellos las han recibido,
y han comprendido que verdaderamente he partido de junto a ti, y han
creído que tú me has enviado”. Juan 17:6
9
El apóstol Pablo describe el origen, la misión y el destino del Mesías de
Dios, con estas palabras: “En tiempos pasados, Dios
les habló a los padres muchas veces y de distintas maneras, por medio
de los profetas, pero en estos últimos tiempos, nos ha hablado a
nosotros por medio de un hijo, a quien ha constituido heredero para
siempre del universo que fue creado para él. Este Hijo es el reflejo
del esplendor de su gloria, es la imagen de su personalidad, y
sostiene todas las cosas por el poder que le ha sido otorgado. Porque después
de haber cumplido con la purificación de los pecados mediante el
sacrificio de expiación, se ha sentado a la diestra de la Majestad
divina en el más alto de los cielos, y ha adquirido una naturaleza
tan superior a la de los ángeles, cuanto mayor es su responsabilidad
en la posición que le ha sido otorgada”. Hebreos 1:1..4
El hecho de que
la vida y las enseñanzas de Jesús tuviesen un profundo efecto, es una
realidad histórica indiscutible que ha dejado su huella en la mayoría de
los calendarios actuales. Puede decirse que su presencia en la Tierra
señaló un cambio en la historia de la humanidad.
La adoración
falsa y la mitología
10
Sin embargo y a pesar de la enseñanza referente a la adoración verdadera
impartida por Jesús, por sus apóstoles y por sus primeros discípulos,
hubo quienes con el tiempo, la modificaron, con el resultado de que
muchísimas de las personas que se consideran adoradores verdaderos, permanecen
alejados de la verdad de Dios, porque han recibido una enseñanza
adulterada por unos conceptos tradicionales que proceden de otras
fuentes.
Prediciendo
estos acontecimientos, Pablo había escrito a Timoteo: “El espíritu nos dice explícitamente que en los últimos
tiempos (de la congregación apostólica)
algunos apostatarán de la fe y prestarán oído a espíritus seductores y a
doctrinas de demonios, siendo desviados por la hipocresía de unos
impostores que tienen la conciencia insensible como la cicatriz de una
quemadura …” 1Timoteo 4:1..2 ya que “… se acercan tiempos desfavorables. Organiza,
reprende y exhorta con paciencia y destreza en la enseñanza, porque está
al llegar el tiempo en que ya no soportarán la doctrina sana e irán
tras sus propios deseos, rodeándose de maestros para escuchar lo que
les complace, y retrayéndose de oír la verdad, se volverán
a historias falsas”. 2Timoteo 4:1..4 Y en relación al
retorno de Jesús, escribe a los discípulos: “No
os dejéis confundir con facilidad … No
os dejéis engañar por ninguno, porque él no puede llegar antes de la apostasía;
antes de que se manifieste el hombre de pecado, el hijo de la
destrucción, el opositor que se ensalza sobre cualquier cosa considerada
divina u objeto de reverencia, y que tomando asiento en un lugar divino,
ostenta divinidad ¿No recordáis que mientras estaba entre vosotros os
decía estas cosas? Sabéis bien lo que ahora le retiene, de modo que solo
pueda manifestarse cuando llegue el tiempo establecido … este desconocido transgresor ya está obrando, pero en cuanto
sea retirado lo que lo retiene, el transgresor, que el Señor
declarará espiritualmente muerto y aniquilará durante la manifestación de
su Presencia, será revelado”. 2Tesalonicenses 2:2..8
11
Hoy en día, muchas personas se presentan como adoradores del Dios de la
Biblia, pero defienden sin profundizar en las Escrituras, las doctrinas
que provienen de aquella apostasía que también Jesús anunció con la
parábola del trigo y la cizaña, y que clandestinamente operaba ya en los días
de los apóstoles. Mientras Pablo permaneció en vida, vigiló las
congregaciones y amonestó personalmente y por carta, a los discípulos que
se dejaban desviar de la verdad de Dios, escribiéndoles: “cuando llega alguno predicando a otro Jesús, uno
distinto del que nosotros os hemos predicado, o cuando se trata de
recibir un espíritu distinto del que habéis recibido y de aceptar
una buena nueva diferente a la que habéis aceptado, vosotros
escucháis con gusto”. 2Corintios 11:4..5 “Me maravillo de lo rápidamente que dais la espalda al
que os ha llamado por medio del generoso don del Cristo, y os volvéis
hacia una buena nueva diferente, puesto que en realidad no
existe otra, a pesar de que algunos de entre vosotros os
confundan al querer cambiar la buena nueva de Cristo”. Gálatas
1:6..7
También el
apóstol Pedro escribió advirtiendo a los discípulos: “… tal como hubo falsos profetas entre el pueblo,
también habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán
disimuladamente herejías destructivas y renegarán del Señor que los
ha rescatado, atrayendo sobre si mismos una ruina que no esperan.
Y muchos les seguirán en su corrupción, de modo que por su culpa se
hablará injuriosamente de la vía de la verdad, ya que por su codicia os
defraudarán con palabras falsas”. 2Pedro 2:1..2
12
Durante su vida, los apóstoles lucharon con autoridad y poder contra el
avance de las doctrinas fraudulentas y sus defensores, pero en cuanto fue
retirado lo que frenaba la ilegalidad, es decir, cuando los apóstoles
murieron, la apostasía creció y se desarrolló “con
señales poderosas y prodigios engañosos, para seducir mediante la
injusticia a los que … no han amado la verdad que les hubiese permitido
salvarse”. 2Tesalonicenses 2:10..12 Así, unos cuantos años
después de su muerte, “el opositor”
anunciado por Pablo, tomó realmente “asiento en un lugar divino”, y modificando la
buena nueva que se basa en la verdad de Dios, estableció según su
entender, a “otro Jesús” y a “un espíritu distinto” del predicado por los
apóstoles, afirmando que ambos constituían Dios mismo e ignorando
expresamente estas palabras de Pablo a los discípulos, que están en
armonía con la enseñanza de Cristo: “Debéis
tener la misma disposición de Jesús Cristo, que a pesar de existir
en forma divina,
(como los ángeles) no buscó hacerse igual a
Dios”. Filipenses 2:5..6
En realidad,
las doctrinas de la dualidad primero y de la trinidad de Dios después, se
originan en conceptos filosóficos que hallan ciertos antecedentes en las
tríadas de los dioses de las antiguas naciones, pero no existe base para
tal cosa ni en las Escrituras, ni en las palabras de Jesús o de los
apóstoles, a pesar de las interpolaciones ya identificadas y admitidas,
que fueron añadidas al evangelio de Mateo y a los escritos de Juan, desde
una época muy temprana.
13 A
causa de esto, las personas que durante siglos han sufrido hambre y sed
de conocimiento, han sido privadas de las verdades de la revelación de
Dios, para ser alimentadas con fábulas y quimeras que han presentado a un
dios antropomorfo de naturaleza y carácter desconocidos en las
Escrituras, uno que está por igual, a disposición de las naciones
beligerantes, mientras en su nombre se perpetran grandes maldades e
injusticias. Esta adulteración de las verdades reveladas, estas “enseñanzas de unos hombres que rechazan la verdad”, Tito
1:14 han desafiado durante siglos la enseñanza apostólica y han sido
defendidas cómo tradición eclesiástica, otorgándoseles el mismo valor que
a la revelación de Dios, a pesar de que para defender unos mitos cómo la
trinidad de Dios, la inmortalidad del alma o el infierno de fuego y
tortura, se haya hecho necesario oscurecer gran parte de la enseñanza
genuina.
Con el tiempo,
la Cristiandad apóstata que había adquirido un gran poder temporal y
político, introdujo la adoración de los santos, de los ángeles y de
María, la madre de Jesús, llegando a proclamar la doctrina de su
nacimiento libre del pecado heredado. Desde la antigüedad, su influencia
había sido tan agresiva y profunda, que aún hoy, la mayoría de los
adoradores que afirman guiarse por las Escrituras, aceptan cegados,
muchas fábulas y mitos propiciados por la evolución religiosa que derivó
en una forma de adoración totalmente ajena a las Escrituras.
14
También el gran movimiento de reforma, es decir, el protestantismo, a
pesar de rechazar algunas de las prácticas católicas, heredó y conservó
alguna imagen, como lo es la cruz, y gran parte de las antiguas doctrinas
de la tradición eclesiástica. Cualquier enciclopedia suministra amplia
prueba de que enseñanzas como la Trinidad, el infierno de fuego o la
inmortalidad del alma, no están absolutamente en armonía con la enseñanza
de las Escrituras, y sin embargo, constituyen los pilares fundamentales
de la doctrina que profesan.
Verdaderamente,
la tendencia de ir más allá de lo que fue escrito por los profetas y los
apóstoles existía ya en tiempos de Pablo, que por este motivo dice así a
los discípulos de Cristo: “… si nosotros mismos
o un ángel del cielo, os declarase una buena nueva diferente
de la que os hemos anunciado ¡Sea rechazado! Y lo que
decimos lo repito de nuevo, si alguno os anuncia una buena nueva diferente
de la que habéis recibido ¡Sea rechazado! ¿Tengo yo que buscar
el favor de los hombres o el de Dios? ¿Acaso quiero yo contentar a
los hombres? ¡Porque si quisiera serles grato, ya no sería
ministro de Cristo!” Gálatas 1:8..10 Y en favor de la
pureza de la adoración, cita y parafrasea las palabras que Dios dirige a
su pueblo mediante los profetas, y escribe: “¿Que
armonía puede haber entre el templo de Dios y los ídolos? De hecho,
nosotros somos el templo del Dios viviente, puesto que Dios dice:
"Habitaré y caminaré entre ellos. Yo seré su Dios y ellos serán mi
pueblo" y "Salid de entre ellos y separaos, dice el SEÑOR, no
toquéis nada impuro y yo os acogeré". Y de nuevo: "Seré
para vosotros como un padre y vosotros me seréis como hijos e hijas, dice
el SEÑOR omnipotente". 2Corintios 6:15..18
15
Pero
también los israelitas, a pesar de su herencia escritural, se apartaron
de la verdad de Dios para forjarse una tradición basada en fábulas, como
las de los libros apócrifos o deuterocanónicos,
anexados a las versiones católicas de la Biblia. Pablo había encomendado
a Tito, reprender “severamente” a los
discípulos, “para que permanezcan sanos en la
fe y no den crédito a las fábulas judaicas, ni a las
enseñanzas de hombres que rechazan la verdad”. Tito
1:13..14 Este aspecto del judaísmo es ilustrado por el historiador Nathan Ausubel, que en su libro The Book of Jewish
Knowledge, (El libro del conocimiento
judío) denuncia que el Talmud contiene “un
gran surtido de insubstanciales ingenuidades, tabúes, supersticiones,
creencias tradicionales sobre demonios y mitos …” Y para
justificar este hecho, alega que las cosas “que
desfiguran el Talmud, pueden hallarse también en los escritos
religiosos y filosóficos de los griegos y los romanos, de los
Padres de la Iglesia y de los Escolásticos cristianos medievales”.
Estas palabras destinadas a disculpar la mitología y las fábulas del
Talmud, sirven también de censura para la Cristiandad, que lo mismo que
ellos, ha “contaminado la verdad de Dios con
mentiras”. Romanos 1:25
16
Otro de los mitos que afectan a centenares de millones de personas, tanto
en la Cristiandad como fuera de ella, es la afirmación de que las imágenes
constituyen una ayuda para la adoración verdadera. Católicos,
budistas, hindúes y tantos otros, emplean en su adoración figuras
moldeadas, talladas o esculpidas y también estampas e imágenes o íconos
pintados. Este es un hecho que realmente no tiene excusa para los que
profesan ser cristianos, ya que Dios especificó claramente, que rendir
culto o inclinarse ante un simulacro o imagen de algo o de alguien, es
una cosa odiosa. Así, el segundo de los diez mandamientos que Dios
entregó a Moisés, declara un principio fundamental en la adoración
verdadera: “no te harás imágenes o
cualquier representación de lo que hay arriba en los cielos o
abajo en la tierra, o de lo que hay
en las aguas o bajo la tierra, ni te inclinarás ante ellas; no
debéis comportaros de este modo abominable”. Éxodo
20:4..6
Entre las
muchas advertencias de Dios contra el culto de imágenes que hallamos en
las Escrituras, leemos: “Cualquier hombre sin
entendimiento, es necio; cualquier artesano de imágenes, está errado,
pues son mentira sus simulacros y no hay en ellos espíritu”. Jeremías
10:14 ¿De qué pueden pues servir? Isaías dice: “… no tienen valor, ya que ni ven a sus testigos ni
tienen conocimiento para avergonzarse. Quienquiera que modelando una
imagen, da forma a un divino, no obtendrá beneficio alguno”. Isaías
44:9..10
17 El
hecho de que la leyenda y el mito formen parte de la mayoría de las
grandes religiones del mundo, no es ningún secreto. De hecho, los
términos “Mitología o “Mito y leyenda son importantes
epígrafes en la Encyclopædia Britannica de 1974, donde, por ejemplo, bajo
Hinduismo se declara: “No hay ningún aspecto
de la vida hindú que no esté entrelazado con la mitología”. De la
filosofía relacionada con el Budismo, se dice: “El
mito ha desempeñado un papel esencial y sumamente profundo en la historia
del budismo”, y a pesar de que el Islam desconoce oficialmente la
mitología, la enciclopedia señala que esta “puede
hallarse en las numerosas leyendas populares que rodean al Profeta y los
santos”, y en las antiguas leyendas con respecto a Mahoma y su
familia, que están “en inconsistencia con la
realidad histórica”.
En cuanto a la
mitología cristiana actual, podría ser ilustrada por el folleto titulado
“Cuando María estaba en la Tierra”, escrito en inglés por un
jesuita y validado con el imprimátur arzobispal, que ya al inicio
confiesa lo siguiente: “No se pretende que los episodios que se relatan en las páginas
siguientes sean históricos. Quizás nunca sucedieron”.
Entre otros muchísimos ejemplos, está también el de los prodigiosos
hechos que la tradición atribuye al santo católico llamado Patricio. El Dr.
Joseph F. Kelly, de la Universidad John Carrol,
reconoce en el Catalogue of Early Medieval
Hiberno-Latin Biblical
Commentaries (II) (Catalogo de los
Comentarios Bíblicos Ibero-Latinos de la Alta Edad Media): “Quizás todos los relatos acerca de Patricio, no
sean históricamente verdaderos, pero eso no significa que no
tengan valor alguno”.
18
Cualquier tradición religiosa por amada que sea, no puede sin embargo
compararse a la revelación transmitida en las Escrituras canónicas,
destinada a dar a conocer el mensaje del Dios que actúa en relación a sus
designios. Puede decirse que los escritos bíblicos son singularmente
exactos y que los hechos y sucesos que presentan, quedan generalmente
confirmados por la crónica histórica. También es importante señalar que
cuando las narraciones se refieren a costumbres culturales, títulos
oficiales o asuntos jurídicos e incluso científicos, se demuestran
correctas en todos los detalles. El cuidadoso registro de sus escritores,
la exactitud en las cantidades específicas de cada cosa, las detalladas
genealogías con nombres precisos de personas y lugares, los nombres y las
dataciones minuciosas de las edades y años de reinado de los distintos
reyes de Israel, en relación a los nombres y años de reinado de los
diversos reyes y oficiales de otras naciones, nunca han podido ser
contradichas, demostrando así su fidelidad.
Dice el apóstol
Juan que “Ninguna mentira puede proceder de
la verdad”, 1Juan 2:21 y en armonía con sus
palabras, el arqueólogo G. Ernst Wright, fundador de la
revista The Biblical
Archaeologist, declara: “Es emocionante y remunerador comprobar que la Biblia
no es simplemente un testamento de fe, sino un testamento surgido en
relación a personas reales y acontecimientos reales”. Los
testimonios fidedignos de sus relatos, permiten a los adoradores
verdaderos apreciar el sólido fundamento de su adoración, evidenciando
también la debilidad y la superficialidad de las leyendas y fábulas
tradicionales, que mantienen al hombre alejado de la verdad del único
Dios, pues como escribió el salmista: “Todos los
dioses de los pueblos son ficticios; pero Yahúh hizo los cielos …
Tributad a Yahúh la gloria que corresponde a su nombre”. Salmo
96:5,8
Los dioses
falsos degradan a la humanidad
19 El
apóstol Pablo declara que los hombres han sustituido “la gloria del Dios incorruptible, por imágenes semejantes al hombre mortal” y
a otras criaturas terrestres. Romanos 1:23
Uno de los
aspectos característicos de los dioses concebidos por la humanidad,
consiste en su semejanza con quienes los han imaginado. Señalando esta
particularidad, el psicólogo William Sargent, en su libro The Mind Possessed (La mentalidad fanática) escribe que
los hombres se han creado unos dioses a su semejanza, y “reflejan sus diversas ilusiones, aspiraciones y temores”.
A los antiguos dioses mitológicos se les atribuían cualidades,
debilidades e incluso, depravaciones, que dan testimonio de su concepción
por la mente humana. En el libro Jews, Gods and History
(Los judíos, los dioses y la historia) leemos: “los
mismos dioses griegos establecieron un modelo de concupiscencia y
perversión desenfrenadas, que finalmente debilitaron la fibra moral de
aquel pueblo”. Y es también natural que quienes se consideraban
sus servidores, adoptasen sus comportamientos.
20 En contraste
con esto, la adoración de Yahúh presenta a un Dios santo, perfecto
e infinito, que despliega un generoso amor basado en principios,
una gran sabiduría y un gran poder, además de justicia,
benignidad y misericordia en todos sus tratos; por este
motivo, la adoración verdadera eleva a sus adoradores fieles, nunca los
degrada. La historia del pueblo de Israel, muestra que aunque los
israelitas estuvieron sujetos al poder de otras naciones y rodeados por
los dioses de quienes los habían sometido, los adoradores verdaderos no
sucumbieron. Las cosas que las naciones practicaban no influyó en las
elevadas normas de sus escritos sagrados ni en la adoración de Yahúh, que
había tenido en el mundo, un inicio muy diferente a la adoración de los
demás pueblos, puesto que no había sido concebida por los hombres, si no
que procedía de la revelación del espíritu de Dios.
21
Para dar testimonio de esto, el apóstol Pablo, en pie en el Areópago de
Atenas, sintetizó ante filósofos estoicos y epicúreos, el verdadero
propósito de Dios para el hombre y la condición de la
adoración verdadera, declarando: “El Dios
que hizo el mundo y todo lo que hay en él, el que es Señor del cielo y de
la Tierra, no habita en santuarios hechos por manos ni es servido
por manos, como si aquel que da a todos la vida, el aliento y todas las
cosas, tuviese necesidad de algo. Él hizo de un hombre, a todas
los pueblos de la humanidad para que habitasen sobre la entera faz de
la tierra, determinando los tiempos preestablecidos y los límites de su
morada y para que buscasen al Supremo, por si investigando, ellos
mismos le hallaban, pues no está lejos de cada uno de nosotros ya que
por él vivimos, nos movemos y existimos; como dijeron algunos
de vuestros poetas, ‘porque nosotros somos también su descendencia’. Y si
somos descendencia de Dios, no debemos pensar que lo divino sea semejante
al oro, a la plata o a la piedra, cincelados según la
apariencia humana con arte. Ciertamente Dios ha pasando por alto los
tiempos de ignorancia, pero ahora participa a todos los hombres de
todas partes, que se conviertan, puesto que ha establecido el
día en el que sentenciará con justicia al mundo, por medio del
hombre que él ha designado y que ha confirmado ante todos al
resucitarlo de entre los muertos”. Hechos 17:24..31
22
Dios no se oculta de los que sinceramente le buscan, porque “desea que todos los hombres sean salvados, llegando
a conocer con exactitud la verdad de que para Dios solo hay un
mediador entre los hombres y él, el hombre Jesús Cristo,
que al llegar el tiempo establecido se entregó a si mismo en rescate
por todos”. 1Timoteo 2:4..6 Y de acuerdo con sus
designios, Jesús les convoca con estas palabras: “Venid a mí, todos los que estáis fatigados y abrumados, y yo os
daré reposo. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, porque yo soy
apacible y humilde de corazón, y hallaréis reposo para vuestras almas,
pues mi yugo es liviano y mi carga ligera”. Mateo 11:28..30
La misma existencia
y modo de vivir de los adoradores verdaderos, ofrece un testimonio de la
verdad del único Dios, porque a pesar de las limitaciones que puedan
tener, el espíritu de Dios les impulsa a esforzarse en el camino de la
santidad y a adecuarse a la imagen que Dios atribuyó al hombre cuando lo
creó. De esta manera y mediante el conocimiento de las
Escrituras, “los verdaderos adoradores” podrán realmente
adorar “al Padre en espíritu y en verdad”, porque “así quiere
el Padre que sean los que le adoren”.